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jueves, 3 de noviembre de 2016

Roma: Ara Pacis

Bien sabéis que Roma me dejó fascinada, y no es para menos. Hace unos días vi en el telediario una noticia que me gustó mucho sobre el Ara Pacis. Este precioso monumento, erigido para celebrar la Paz Romama tras las campañas de la Galia e Hispania dirigidas por Augusto, tiene un nuevo aliciente. Ahora podemos contemplar sus magníficas dimensiones (fruto de una laboriosa reconstrucción y restauración) en sus colores originales y no en el estupendo blanco del mármol de Carrara.

Como muchos ya sabréis el blanco no era el color original de las esculturas y edificios romanos, todo los contrario, estaban llenos de color, lo que todavía le daba mayor valor a las obras. Lamentablemente, ha sido casi imposible conservar los pigmentos en la mayoría de los casos, así que nos hemos acostumbrado a verlo en blanco y hasta nos parece raro ver las reconstrucciones en color.


Ahora, en el Ara Pacis, no hace falta imaginar nada, nos lo dan todo hecho con el proyecto "L'Ara Com'era". Por lo visto se pueden ver los colores originales gracias a unas gafas de realidad virtual y el resultado es increíble. Os recomiendo que entréis en la página del museo (en italiano, claro) y echéis un vistazo a las imágenes que han colgado, me parecen francamente alucinantes.

Desgraciadamente, mucho me temo que no podré ir a verlo in situ al menos durante un tiempo, pero me confirmo con ver estas imágenes y con evocar los recuerdos de la visita que hicimos.

lunes, 21 de mayo de 2012

Venecia: Belleza Decadente

La ciudad decadente más hermosa que conozco es, sin duda, Venecia, aunque tengo que reconocer que me costó apreciarlo.

La magia de la noche Veneciana

Llegamos a la estación de tren de Santa Lucía de Venecia en pleno julio, con todo el calor y toda la humedad del mundo. La tarde se empezó a torcer cuando no éramos capaces de encontrar el hotel en el que nos hospedábamos porque no encontrábamos la calle. Siguió empeorando cuando nos dimos cuenta de que en Venecia no hay calles, sólo hay barrios con miles de números aleatoriamente distribuidos, pero terminó en catástrofe cuando después de encontrar el hotel, nos perdimos por el laberinto de callejuelas a eso de la media noche.


A los pies del Gran Canal
Lo más repetido de la noche fue: "Nos pegan cuatro navajazos y dentro de tres días aparecemos en la laguna y nadie sabe lo que pasó con nosotros".
Pero todo esto cambió los dos días siguientes. Sobre todo el día que paseamos con mi amiga Elena y nos hizo ver que la belleza de Venecia es decadente, pero inigualable. Gracias Elena por darnos luz, de verdad me descubriste lo que mis ojos no eran capaces de ver.
Los muy nobles y piratas de los venecianos levantaron una ciudad donde parecía imposible hacerlo, pero no conformándose con eso, construyeron una apología al arte.

Catedral de San Marcos
Antes de ir piensas que ver la Catedral, la Plaza de San Marcos, el Palacio Ducal, el Puente de los Suspiros, el Gran Canal y los palacios, es lo que debes ver de Venecia. Cuando has vuelto, sabes que si no conseguiste apreciar el encanto de los canales, si no escuchaste la música en la plaza de San Marcos y que si no te perdiste entre las callejuelas, el viaje fue en vano, pues no pudiste apreciar ese algo inmaterial que hace especial a Venecia.

Lo peor son los miles de turistas que hay en Venecia a cualquier hora del día o de la noche, pero es altamente comprensible que tanta gente quiera ir a visitarla.

Ya sabéis que mis vídeos no son ni documentales ni artísticos, pero tienen un toque que es difícil de conseguir.




Venecia: Belleza Decadente

La ciudad decadente más hermosa que conozco es, sin duda, Venecia, aunque tengo que reconocer que me costó apreciarlo.

La magia de la noche Veneciana

Llegamos a la estación de tren de Santa Lucía de Venecia en pleno julio, con todo el calor y toda la humedad del mundo. La tarde se empezó a torcer cuando no éramos capaces de encontrar el hotel en el que nos hospedábamos porque no encontrábamos la calle. Siguió empeorando cuando nos dimos cuenta de que en Venecia no hay calles, sólo hay barrios con miles de números aleatoriamente distribuidos, pero terminó en catástrofe cuando después de encontrar el hotel, nos perdimos por el laberinto de callejuelas a eso de la media noche.

A los pies del Gran Canal
Lo más repetido de la noche fue: "Nos pegan cuatro navajazos y dentro de tres días aparecemos en la laguna y nadie sabe lo que pasó con nosotros".
Pero todo esto cambió los dos días siguientes. Sobre todo el día que paseamos con mi amiga Elena y nos hizo ver que la belleza de Venecia es decadente, pero inigualable. Gracias Elena por darnos luz, de verdad me descubriste lo que mis ojos no eran capaces de ver.
Los muy nobles y piratas de los venecianos levantaron una ciudad donde parecía imposible hacerlo, pero no conformándose con eso, construyeron una apología al arte.

Catedral de San Marcos
Antes de ir piensas que ver la Catedral, la Plaza de San Marcos, el Palacio Ducal, el Puente de los Suspiros, el Gran Canal y los palacios, es lo que debes ver de Venecia. Cuando has vuelto, sabes que si no conseguiste apreciar el encanto de los canales, si no escuchaste la música en la plaza de San Marcos y que si no te perdiste entre las callejuelas, el viaje fue en vano, pues no pudiste apreciar ese algo inmaterial que hace especial a Venecia.

Lo peor son los miles de turistas que hay en Venecia a cualquier hora del día o de la noche, pero es altamente comprensible que tanta gente quiera ir a visitarla.

Ya sabéis que mis vídeos no son ni documentales ni artísticos, pero tienen un toque que es difícil de conseguir.



lunes, 8 de agosto de 2011

Eternamente Roma

Roma tiene tantas cosas que una no sabe con qué quedarse. Pensar que algunos monumentos que están ahí en pie, llevan a la intemperie más de 2.000 años, te deja pasmada.

Coliseo
El tráfico en la ciudad es para locos, cuidado sobre todo con las motos (¿por qué te piensas que hay tantas marcas de motos italianas?) 

Fontana di Trevi
Por un lado está todo lo famoso: el Coliseo, el Vaticano, la Boca de la Veritá, el Panteón de Agripa, pero hay alguna menos conocida que merece la pena, yo recomiendo el Ara Pacis (foto de más abajo, el monigote soy yo)  y las catacumbas. Saca tiempo para pasear por el Trastevere.

Eso sí, vayas donde vayas, haga el calor que haga, va a estar todo masificado. Yo llamaba a los sitios turísticos "guirilandia" porque hay de todo menos italianos. Prepárate para las megacolas y para las esperas al sol. En este viaje formulamos la teoría de hacer cola como instinto natural en el ser humano.

Yo recomiendo llevarse un buen calzado para caminar, porque los adoquines llevan ahí 2.000 años, pero te rompen los pies en 20 minutos, coger el transporte público todo lo posible y, muy importante, llevar la crema solar y el agua siempre a mano, porque hace mucho calor, las gafas de sol y hasta una gorra.

Ara Pacis
La comida, ya sabes pasta o pizza (pero no te pases, porque te arrepentirás) y para los calores, helados (nosotros íbamos a unas heladerías llamadas Ice-blue).

Aunque te hacen descuentos con la Roma Card todo es carísimo. Es sorprendente que para ver lo que has pagado te des la paliza del siglo subiendo las escaleras de San Pietro.

Recomendación extremadamente recomendada es que las chicas tenemos que llevar un pañuelo para taparnos los hombros dentro de las iglesias y los  pantalones mínimo por la rodilla (esto también para los chicos), porque aunque hayas pagado no te dejan entrar. Especialmente cuidado en el Vaticano para ese día manguita corta y pantalones por debajo de la rodilla. Porque aunque no seas creyente no te puedes ir sin haber visto el Vaticano. 

Vistas desde la cúpula de San Pietro
A lo mejor estoy metiendo un poco de miedo, pero cada vez que visites un monumento verás que merece la pena y cuando vuelvas tendrás la nostalgia de haber dejado algo muy importante de ti en Roma. Cuando se te estén acabando las horas en la ciudad eterna, sabrás que lo que has visto ha compensado con creces todo el esfuerzo. Tendrás ganas de volver, seguro. Roma es una de esas ciudades que hay que ver antes de morirse y vale tanto para jóvenes como para mayores.